Y que no llores más
niña de raíces de raíles de perdices
y que dejen de chirriar
tus pies de hojalata.
Que llega siempre llega y llega tarde
el pan que cruje
la mirada taciturna
la mano conocida sin contacto.
Que llega siempre llega y llega entonces
el distraído, el loco
el asfalto quemado y
el piropo
los bigotes blancos
de espuma.
Que llega siempre llega y llega apenas
la campana falsa
los unísonos de escuela
la voz que sacia
a solas
carreteras.
No llores
niña de perdices en raíles sin raíces
que llega y siempre llega
la luna reflejada entre tus vías.
(27-05-2012)