28.12.13

Detendencias

Te dependía como dependía del café por las mañanas. Me agriaba no verte como era agrio el café cuando decidí no echarle azúcar nunca más (a ver si en una de aquellas te aparecías en el poso). Me ofuscaba. Tu aroma me cambiaba el día. Saber que te tenía al despertar. Por eso fue duro despedirte. Despertar, despedirte. Despedirte a tu lado, despertar a tu lado sabiéndote despedido. Por eso fue duro, porque mi cuerpo te dependía, porque mi cuerpo te sabía y tu cuerpo me sabía como sabía el café de las mañanas. Intenso. Escalofrío.