¡Y tarde llego a enterarme
de que el tiempo que arruga nuestras frentes
también nos da sabiduría!
Tarde para aprender que
a la vez que tiñe de blanco y olvido
también fabrica las fragancias del recuerdo,
y a mano traza en sus dibujos
las líneas de nuestros días...
(Esas líneas que, creyéndose infinitas
siempre serán tachadas,
borradas,
y vencidas)