19.3.14
Sin título
Si supiera me construiría un orgullo. Un orgullo invisible, pero un orgullo escudo, un orgullo armadura. Me construiría un orgullo de los que juegan al escondite, de los que nunca encuentras, de los que les gusta jugar al pilla pilla. Me lo construiría y lo llamaría y lo buscaría por las sombras, sabiendo que está, sabiendo que no se ha ido. Que me observa y se ríe, que intenta que aprenda. Un orgullo amigo, un ego pequeño, pequeñito, un animal de compañía. Una capa o un sombrero elegante, solo para ocasiones especiales. Una joya bajo caja fuerte de contraseña olvidada, de llave perdida. A él me lo haría parecido, solo que un poquito más yo y menos lo que quise o lo que pude o lo que no seré, le cambiaría el peinado de vez en cuando, le llevaría a comprarse ropa, tendría zapatos de domingo y le leería los cuentos de siempre para antes de dormir. Un orgullo que existiera por su inexistencia, que se levantara por las mañanas, que se apareciera en las bolsitas de té y me tapara los ojos para darme un susto. Un miniser miniego miniyo, diminuto y ausente, que cabe en el iris del ojo y que sobre todo no se resbalara aunque hubiese lágrimas. Un orgullo escéptico, sospechoso, un orgullo serio y enfadado, un minirabioso y engreído, un minimanifestante, unminirebeldesincausa, pero un orgullo, al fin y al cabo. Un yo que se crea y que sepa yo. Unminicreyente, un miniagnóstico pero un minialgo que supiera qué somos, un minialbañil constructor de barreras y fronteras, unminialbañil destructor de tantas otras. Unminisuper orgullo, pero un orgullo, al fin al cabo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)