26.5.08

¡Tus manos fueron tantas cosas!


Fueron pasión, fueron mi cama.

Fueron de noche, en la madrugada.

Y fueron al despertar en muchas mañanas.


Tus manos sueñan, sueñan y viajan.

Y yo recuerdo

que fueron mis sonrisas,

y también mis lágrimas.


Tus manos fueron mis besos.

Fueron mis armas, las caricias

a las noches del alba.

Tus manos fueron mis manos

fueron mi alma...




Ahora,

tus manos duelen,

duelen tanto en la distancia...


Ahora tus manos son recuerdo.




Y son añoranza...

13.5.08

Poema libre


Silencios

Hay silencio en mi cama.


Mientras duermes,

hay silencio

en tus palabras.


Silencio en tus ojos,

En tus gestos.

Tu mirada.


Mientras sueñas,

hay silencio

en nuestras almas.


Hay silencio en mis caricias.

Silencio sobre la almohada.


Silencio en la espera.


Silencio…

silencio.


(Hay silencios que se van

y silencios que se quedan.)


Hay silencio en los sueños

que contigo viajan.


Silencios… silencios que sanan,

que sanan y queman.


Silencio en aquel reloj

que nunca se para.


Hay silencio en la ternura.

Y en tu respiración pausada.


(Hay silencios en silencio,

y silencios que no callan.)


Hay silencios que crean

y silencios que aman.


Mientras duermes,

hay silencios

que unen y separan.


Silencios que navegan,

y silencios que naufragan.




Silencios

que dicen todo,

sin querer decir nada.




11.5.08

Poema libre

Si algún día yo dijera

que algo espero de la vida,

no se engañe, no le engaño:

mentiría.



De la vida…

¡de la vida yo espero la vida!

Espero el sol de los cielos,

y a la luna, con su telón negro.

Espero… la sonrisa de un niño,

las historias de un anciano

¡las velas de un cumpleaños!

Que las gotas empapen mi cuerpo

en cualquier día nublado,

que el calor me abrase en los veranos

¡y un abrazo en los inviernos!

Yo espero de la vida

las lágrimas, ilusiones,

felicidad y desesperanzas,

¡tristezas, alegrías!

Espero los minutos de más en la cama,

los sábados de madrugada,

el pan recién hecho...

¡El olor de las mañanas!

La pasión en los momentos

en que todo está en calma.

Los ojos cerrados y el sueño,

¡Los sueños de ojos abiertos!


¡... De la vida!

De la vida yo no espero más

que vivir y haber vivido,

que crecer y haber crecido,

¡sonreír y haber llorado!


Y como no es la vida

más que vida,

más que heridas

y risas

que las van curando...


Si algo puedo aconsejar,

y ahora, sin mentiras,

es que si usted quiere vivir... simplemente

¡viva!