3.4.09

De un parque vacío y de la vejez.

Sentado, entre el vacío de la gente. Enseñando al joven viento que él conoce más amaneceres. Fumando de la vida de los que aún no saben que la pierden.
Mira, observa, calla, asiente.
Hay luz. Luz y noche, el sol desaparece. Bajo las farolas, los años no se esconden. Blanco sobre sus ojos, sus cabellos. Entre lo eterno y lo ya muerto.
Negro, negro.
Mira, observa, calla, siente.
Sentado, entre el barullo de la gente. Robando el tiempo, fumando cuentos. Besando vidas, borracho de barata naftalina.
De su edad, ya ni me acuerdo (tampoco conté sus arrugas).

Pero me recordó a fotografía. De esas quietas, inmortales… y que sólo son recuerdos.

No hay comentarios: