29.8.08

Para cada noche sentir la ausencia de los besos en la cama

que desean sueños tranquilos.

Añorar abrazos, canciones, cuentos y

confidencias de madrugada.

¡Reconozco que nunca fue lo mismo

arroparse que sentirse arropada!

Ya no intento contar hasta 3 cada mañana

para repetirme al despertar que hoy sí queda dicho,

porque ya ni a mí misma me engañan

los propósitos no cumplidos.


Y no decirnos nunca nada,

porque nunca nos lo hemos dicho.


Dejar que el miedo ahogue las palabras

que jamás nos dirigimos…

No derribar la barrera que avanza

a más años recorridos.

Y callar los silencios fingidos,

y cerrar los ojos ante los deseos de miradas

que ocultamos desde niños.

Dejar crecer la distancia,

cuando el nudo nos aprieta y morimos

a cada segundo que se escapa

lleno de intentos fallidos.

Supongo que carece de importancia

que ahora ya, son cosas de críos,

¡pero cómo odio esta puta cobardía,

que siempre se lanza

para desatar nuestros caminos!

No hay comentarios: