Yo lloraría
a los días perdidos.
A los recuerdos que no vuelven
si no estoy contigo...
Lloraría las noches que te tuve,
y aquellas que nunca tuvimos.
Lloraría tus caricias y las manos
que unieron nuestros caminos.
Lloraría mil perdones,
le lloraría al destino
para que escribiera de nuevo
nuestros nombres en mi libro.
No te engañes,
yo no elijo.
Y cuando puedo hacerlo...
¡Nunca decido!
Yo lloraría a la música,
a todo lo aprendido.
A los relojes del tiempo,
porque no puedo inventirlos
Te lloraría mil “lo sientos”,
aunque no hayan servido
para cerrar las heridas
que abrí, o abrimos.
Te lloraría porque sólo me queda llorarte,
y este recuerdo amargo y frío
de lo que no nunca será,
de todo aquello que fuimos...
Yo escribiría
si fueran las palabras
consuelo de llantos
reflejo de alegrías.
Muralla de espantos,
aliento de almas.
Yo escribiría
al cielo estrellado,
a aquella pequeña planta
que florece cada día.
Y a aquellos ojos, a sus labios
¡Si la tinta capturara...!
Yo escribiría
Sobre errores y pecados;
y al escribir libraría
a mi corazón de su carga.
Pondría letra al silencio
Silenciaría voces del alma
Te escribiría
Sobre ella, él,
sobre el viento y la nada.
Sobre amores y desgracias
lunas y mañanas
Contaría mil batallas,
dibujaría con pincel fotografías
de recuerdos que no marchan,
y momentos anhelados.
Yo escribiría si tuviera las fuerzas,
(o quizá la valentía),
para encontrar sobre las líneas,
los reflejos de mí misma.
Escribiría si no temiera,
que al escribir lo que siento
Ya no es fantasía...
Sino tinta que siempre,
siempre queda escrita.
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