31.3.08

Romance

Sé que en la vida hay momentos
en que acecha en su ventana
esa tristeza profunda
que ennegrece el alma.
Perdona que no lo entienda
(y que ya no entienda nada).
Sé que a ti también te hiere
cada una de mis lágrimas.
El viento huele a miseria
a sal sabe ahora mi cama,
pues salados son los llantos
que por mi rostro resbalan.
Y si pudiera hablar, sé que
se enfadaría mi almohada.
Nadie la hizo portadora
de tanta desesperanza.
También sé que lucharían
las paredes de mi casa.
Tantos gritos han ahogado,
¡si pudieran, me mataran!
En silencio me disculpo
(aunque no me importe nada)
¡Tú no sientes! siempre digo,
y les golpeo enrabiada
... Para luego darme cuenta
que es mi mano la que sangra.
Sé que luego ellos se ríen
Y yo me marcho, ya callada.

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